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domingo, 30 de junio de 2013

Inconstitucionalidad: La Constitución Nacional como Ley Suprema

  En la argentina existen términos que para muchos son desconocidos hasta que se los menciona en algún medio. O porque ocurren eventos desafortunados. Uno de estos tuvo gran repercusión mediática y social tras la propuesta por parte del poder ejecutivo de "Democratizar la Justicia". Estamos hablando, ni más ni menos que de Inconstitucionalidad, un largo trabalenguas que significa que una normativa o acción, en este caso una ley nacional, viola el principio de Supremacía Constitucional
  Ahora bien, ¿Qué es la Supremacía Constitucional? Este término hace alusión al artículo 31° de nuestra CN. Se estipula que, si las normas que rigen en una Nación se acomodan por jerarquía como una pirámide: la CN y los Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos serían la cúspide, en el siguiente peldaño se encuentran el resto de los TI, más abajo le siguen las leyes sancionadas por el Congreso Nacional (Leyes Nacionales) y luego las normativas provinciales (Constituciones provinciales, Leyes Provinciales) y municipales (ordenanzas).


  Un orden jerárquico implica que existen normas que regulan el contenido que pueden tener sus inferiores: el deber-ser. Por lo tanto, una ordenanza municipal no puede contradecir a una ley provincial (mucho menos a una de carácter nacional) y una ley nacional no puede contradecir a la CN.
  ¿Por qué? Porque una ley que contradice a la súper-legalidad de la Constitución (recordemos que es la Ley Suprema) está, de manera indirecta, modificándola y violándola aún más, puesto que Ésta regula la única forma en que puede ser modificada: mediante una Asamblea o Congreso Constituyente habiendo sido aprobada previamente una declaración de necesidad de tal reforma, la cual debe ser votada por nada menos que 2/3 de cada cámara (Alta y Baja = Senadores y Diputados) Art. 30 CN. Imagínense a Macri o Scioli decretando que a partir de mañana el mandato de un Presidente dura 12 años... ¿no resulta absurdo? Cualquiera en esta situación diría: ¿Y quién es éste para decidir eso? No importa si es una ley provincial o una ley dictada por el mismísimo Congreso con el aval de todos los legisladores, la Constitución no puede ser pasada por alto. No existe acto más anti-democrático que violar la Constitución.

Resumiendo, un acto Inconstitucional o Anti-constitucional es aquel que viola la supremacía y el poder que tiene la Ley Suprema. ¿Por qué? Porque es la única forma de garantizar la defensa de la democracia y los derechos de los ciudadanos.

Si quedó en claro qué es, podemos explicar ahora el ¿Y quién lo dice?..Para ello nos remitimos nuevamente a la CN, citando el Capítulo Segundo "de las Atribuciones del Poder Judicial", Art. 116:
"Corresponde a la Corte Suprema y a los tribunales inferiores de la Nación, el conocimiento y decisión de todas las causas que versen sobre puntos regidos por la Constitución, y por las leyes de la Nación [...]"
¿Lo querés más claro? Echale agua. Este fragmento del artículo 116 nos dice, explícitamente, que la decisión final sobre la constitucionalidad de las leyes es atribuida sólo a la Corte Suprema de Justicia y tribunales Nacionales. No importa cuantos legisladores la hayan aprobado, la ley no puede ser aplicada si la Corte, para protección de la Constitución, así lo estipula. Estas causas pueden ser iniciadas de oficio por los jueces tanto nacionales como provinciales, pero los que dan el veredicto son la Corte y los Tribunales Nacionales.


Próximo post será sobre un análisis del por qué de la declaración de Inconstitucionalidad de la Reforma de la Magistratura.

sábado, 29 de junio de 2013

El Relato







Para poder ser un ciudadano independiente de las influencias propagandísticas, tanto del relato oficial como del relato opositor, se debe analizar toda la información que nos llega de ambos "bandos".

Hay que tener en cuenta que, ni de uno ni de otro, obtendremos una verdad absoluta. Partiendo de esa premisa podremos iniciar nuestra búsqueda por una verdad propia, fundada en nuestra propia experiencia y conocimiento. No hay que dejarse llevar por las verdades que nos intentan imponer: ambas se encuentran viciadas en intereses implícitos (que hoy en día son más que explícitos). También vale aclarar que sería un hipócrita pretendiendo que uds. se guíen por mi verdad después de lo que planteé con anterioridad.

Hoy en día la Argentina parece un país bi-partidista, ¿O eso nos hacen creer?. Tenemos a los "K" y a la "Opo", pero no son mas que uno la invención del otro y viceversa. Estás de este
"bando" o del otro, a favor o en contra, sin matices. Nos guste o no, así estamos, enfrentados: Como los Abolicionistas y los Esclavistas, la Democracia Capitalista y el Totalitarismo Comunista (Guerra Fría), etc.

Pero... ¿Alguna vez nos planteamos por qué? ¿No estamos, acaso, "sobreinfluenciados" por las "verdades" en las que subyacen ciertos intereses? Yo creo que sí, ustedes me dirán que piensan...

Hay que saber distinguir lo bueno de lo malo, lo que dicen que es bueno de lo que otros dicen que es malo. Para ello no se puede confiar ciegamente en ninguno de los dos. Tenemos que salir a averiguarlo. Los relatos no nos dejar hacer esta distinción, es dogmático, y si no lo creés, estas del otro lado: como ya dije, sin matices.

¿Qué se necesita? Información: recolectar todo lo que nos llega, no importa deque lado, todo es necesario. ¿por qué? porque como ya dije, la verdad no esta en uno o en otro, está en nosotros, por lo que hay que rescatar de esa información lo realmente útil, lo comprobable.

Conocer la historia: hay que estar al tanto de nuestros acontecimientos pasados (tampoco es necesario remitirse hasta el s. XVIII) para poder entender mejor qué cosas son aplicables, que cosas suelen fallar y cómo es que llegamos acá. Y, muy importante, tener fundamentos: sin fundamentos volvemos a la situación anterior, el "dogma de fe" de que esto es así porque sí; que es la situación en la que muchos se encuentran hoy. Y reconozco que es difícil despojarse de los prejuicios y convicciones. Pero es necesario.
Sinceramente hay cosas de las que, previo a un análisis, me encuentro convencido. Un ejemplo: de un lado nos dicen que el índice de pobreza descendió en los últimos diez años; si ponemos la oreja del otro lado, escuchamos que la pobreza, no solo no descendió, sino que se agravó esta situación.

Vivo en el GBA, estudio en la C.A.B.A, conozco muchas regiones del país, o sea: no vivo en un tupper. En teoría las villas miseria es donde habitan las personas de más bajos recursos, gente trabajadora (o no), pero de muy bajos recursos. Ahora, si me dicen que la pobreza es de un ridículo 5,4% y en descenso y veo que, en el caso de la villa 31 (Retiro) las casas empezaron a construirse de 10 pisos, sobrepasan la altura de la autopista y se expandió el doble en extensión me surgen un par de dudas: ¿O en la villa se vive muy bien, o tal vez yo me encogí y lo que veo es sensación de altura o... hay cada vez más gente que se ve obligada a ir a vivir a una villa miseria por cuestiones económicas?


  1. Sabiendo que en una villa no hay cloacas, hay acumulación de residuos, escasa agua potable, hacinamiento y el estigma social que genera vivir en la villa... la opción 1 queda, a mi entender, descartada.
  2. Mido 1,70 desde hace 3 años y no me achiqué ni un centímetro desde entonces, descarto por deducción la 2
  3. El crecimiento se podría deber a cuestiones que trascienden a la voluntad de aquella persona. O sea, hay cada vez más pobres.

    Lo que quiero decir es que hay que hacer un análisis de la realidad, no comprar una verdad absoluta. 
    Gracias por leer (si es que llegaste hasta acá). Dejame tu comentario, voy a estar encantado de leerlo y lograr algo constructivo.